“Lo que no me gustó que la piscina estaba sucio y el piso estaba lleno de excremento de las gallinas de palo y de los pájaros. Tuve que coger el cedazo para recoger las hojas y mi yerno tuvo que coger la manga y limpiar, luego se lo dijimos a unos de los trabajadores y dijo que iba almorzar y que venía otro a sustituirlo y nunca llegó.”