Hemos estado en muchas casas rurales y ésta es, sin duda, una de las mejores. En cada rincón se nota el cariño y el cuidado con el que la preparan. El entorno, rodeado de naturaleza, y la tranquilidad que se respira son simplemente increíbles.
La casa es preciosa, muy cuidada y llena de pequeños detalles que la hacen especial. La limpieza es impecable y todo desprende un aroma suave y muy agradable que hace que te sientas a gusto desde el primer momento.
Pero lo que realmente la hace única es el trato de Pilar y Riccardo, los anfitriones. Son atentos, amables, serviciales y muy cercanos, siempre pendientes de que todo esté perfecto. La puntuación de 5 se queda muy, muy corta. No solo la recomendamos… ¡volveremos seguro!