"Es un bello hotel tradicional de Manhattan, que le urge una buena remodelación, sin perder el toque elegante que lo caracteriza. Se percibe bastante humedad.
Su ubicación estratégica es privilegiada porque queda cerca de todo lo más relevante de Nueva York.
El rooftop y la alberca son geniales, con una vista y atardeceres impresionantes. Los empleados de ahi son sumamente cordiales y atentos.
El personal de atención en recepción no fue agradable y pareciera como si estuvieran molestos siempre. No así en el caso del personal de limpieza, que fueron extremadamente cordiales, atentos y dispuestos a apoyar.
Aún con estos inconvenientes, vale la pena volver a hospedarse ahi, por su tradición y ubicación."