He pasado ocho días magníficos en esta casa de campo. Deberían de haberme acompañado unos amigos que al final no vinieron, temí sentirme aislado en esta antigua finca tan cercana al bosque, pero al final resultó que no los eché de menos. La campiña que la rodea -fincas con huertas y arboledas, muchas vides- parece que respira en esta vivienda situada en lo alto del paisaje. Decorada con elegante sencillez y provista de una variada biblioteca que incluye deliciosas rarezas, la, casa, a medio camino entre Pontevedra y Caldas, está cerca de todas las playas y lugares interesantes de las Rías Bajas. Perfecta para parejas y familias con niños, tiene un agradable jardín que se prolonga en una carballeira próxima a un bosque con sendas para pasear. La propietaria es muy atenta. Un lugar absolutamente recomendable. Julio-2015. Agustín S.