“El hotel en general nos gustó salvo por la primera mala impresión de un montón de chavales extranjeros con resaca estirados y durmiendo en todos los sofás y en la zona de la piscina. Así es Lloret, pero si yo soy el director de un hotel boutique, los echo a todos a dormir a la calle. La habitación estaba en el piso más alto y en la esquina, sin nada de ruido exterior. El lavabo bastante pequeño pero todo cómodo y limpio. El desayuno sorprendentemente bueno por su precio. En resumen, me gustó el……