“Al llegar me tocó bajar de la habitación porque no me dieron la tarjeta para encender el aire acondicionado, que de otra forma no encendía. Las persianas estaban desprendidas, por lo que no fue posible cerrarlas. No me quejé porque venía cansada de un largo viaje por carretera, era solo para pasar la noche pues debía salir muy temprano al aeropuerto y llevaba antifaz. De lo contrario, hubiese tenido que pedir cambio. En la ducha, la regadera quedó muy alta y la caída del agua daba pegando al……