"Hotel con increíbles vistas al río y a las montañas entre las que se encuentra Vang Vieng, con jardín muy cuidado y una piscina con profundidad aceptable. Las habitaciones son sencillas, pero cómodas, con terraza, aunque el cuarto de baño está bastante anticuado. Buenos el desayuno buffet y el restaurante, con carta tanto de cocina local como internacional. Muy buenos snaks en el bar si llegas fuera del horario de apertura del restaurante. Inconveniente: la humedad es terrible, hasta el punto de enroscar las hojas de papel y que la ropa nunca esté seca. Supongo que es problema de la ciudad, no de este local en concreto, pero es un poco incómodo."