"Las habitaciones estaban limpias y tal y como se describían. No había recepción. Durante el día, solo vimos al personal de limpieza.
Tras una estancia de 12 noches, aquí van algunas sugerencias de mejora:
1. Zapatari Kalea es una calle ruidosa: todas las noches, entre la 1 y las 3 de la madrugada, había grupos de gente gritando y cantando justo debajo de nuestra ventana. Quizá valdría la pena instalar un sistema de insonorización profesional, dado que se tomó la decisión de abrir un hotel en esa zona concreta.
2. Pagamos más de 200 € por el aparcamiento, y aparcar en la calle es prácticamente imposible. El gran patio delantero amurallado de Limehome es inaccesible y no se utiliza, pero podría servir fácilmente como aparcamiento para los huéspedes.
3. El termostato estaba apagado y no salía aire por los conductos de ventilación. Tuvimos que abrir las ventanas para que entrara algo de aire y cerrarlas por la noche para evitar que se escapara el calor. Espero que esto no se hiciera para recortar aún más gastos."