“Al igual que muchos alojamientos, no tenía aire acondicionado, con lo que ir en época de verano es complicado. Aunque por la noche hacía buena temperatura, la habitación permanecía demasiado caliente. Por otro lado, nos tocó una habitación en la planta seis, donde teníamos a los comensales del restaurante, literalmente delante nuestro, con lo que no podías ni abrir la ventana porque los tenías delante.”