Experiencia bastante decepcionante. Al llegar, las sartenes estaban completamente destrozadas; enviamos fotos y finalmente nos las cambiaron.
El baño tenía una fuga de agua. Avisamos y, posteriormente, una persona entró en el apartamento sin nuestro permiso para intentar solucionarlo. Además de considerarlo una falta de respeto a nuestra privacidad, el problema no quedó correctamente solucionado.
La piscina no está en el mismo bloque y para acceder hay que llevar unas pulseras. Nos hicieron firmar un documento indicando que cualquier daño supondría un cargo de 60 € por pulsera.
El apartamento tampoco dispone de ascensor, algo que consideramos importante que se informe claramente a los huéspedes.
Por último, no nos han devuelto toda la fianza, alegando que hemos roto una lámpara. Hemos reclamado este cargo porque no estamos de acuerdo con dicha acusación y actualmente estamos esperando una resolución.
En definitiva, tuvimos varios problemas durante la estancia y la gestión de algunas incidencias no nos pareció adecuada. Una experiencia que, personalmente, no repetiríamos.